Indie Hacker
o cómo las etiquetas te pueden ayudar a enfocarte
Esto no es de ninguna manera una crítica al modelo de creación de startups con VCs, angel investors, rondas a,b,c,d y todo lo que involucra ese paradigma de creación de empresas tecnológicas ultra escalables que han creado los productos que hoy por hoy moldean a nuestra sociedad (a veces pienso que solamente es porque he sido muy ahuevado de entrar en esa línea y fracasar estrepitosamente).
No quiero que sea un - mírame, mírame, soy un diferente, estoy en contra del sistema - porque en realidad tal vez muy en el fondo siento una especie de lástima porque podría ser (creo yo) un gran jugador en el sistema, hacer solo lo esperado y ya, tener una vida como se supone que se debería (pero en realidad no me llama eso, no me llama, no enciende en mí el interés).
Pero (como le dije el otro día al man del call center que me llamó a ofrecerme una promoción gratuita y un ascenso de categoría de tarjeta de crédito) a veces soy medio gil. Me complico la vida. Y no es una cosa de que voy a andar por ahí diciendo - Per aspera ad astra - para nada, porque no creo que sea necesario sufrir de forma brutal para llegar al éxito, más bien tengo metida en la cabeza la idea de que debo encontrar una forma de tener tranquilidad por sobre todo, equilibrio, alegría. Pero así soy y ese es mi conflicto porque no he encontrado la forma aún de cumplir esto del todo.
Pensándolo en este momento ni siquiera lo viví así bien bien con mi empresa, igual ahí nos metimos en el negocio corporativo y complejo y burocrático de vender software empresarial muy costoso y encima más el mayor comprador era el Estado y con eso la complejidad fue aún mayor porque meterte en esos negocios implica que des el brazo a torcer y que vendas el alma al diablo (por usar eufemismos para decir que debes corromperte o fracasar [una de las razones por las que fracasamos, de hecho]) entonces ahí mismo ya sentía esa disonancia, esa contradicción.
Pero en este tiempo, justo he tenido esa claridad de ir definiendo lo que sí quiero. O sea, tranquilidad, tiempo, un negocio rentable, no tener presiones por inversionistas externos, no tener presiones por clientes, trabajar duro pero con propósito, trabajar remoto.
Como anduve en esta búsqueda de propósito, estuve viendo qué era lo que me hacía sentir mal. Mi conclusión es que no estoy caminando el camino que quiero caminar, pero lo peor, nunca lo he hecho. Caminé el camino que me fue tocando y que me ha tocado hasta hoy, eso creo yo es lo más escalofriante de mi introspección, tener que aceptar que incluso lo más disfrutable de mi vida profesional no fue una decisión conciente y voluntaria, fue una progresión de hechos que me fueron encaminando y que de alguna forma llegaron a un final estrepitoso porque no estuve nunca alineado con mis intenciones reales.
No me arrepiento. Se siente raro también eso. No me arrepiento. Aunque pueda sonar muy negativo lo que estoy diciendo, no es realmente así, no me arrepiento de nada. Lo que hice, lo que hicimos con mi gente, fue grandioso, no fue gigante ni infalible pero fue maravilloso. Ni de los errores claros que cometí me arrepiento. Esos hechos provocaron que salga del bucle en que me metí y aunque me ha tomado muchos años aceptar todo esto he llegado a este punto de inflexión, a este momento de mayor claridad donde siento malestar por no estar en el camino que quiero para mí. Y ahí está precisamente el dilema, en el poder y querer definir el camino que uno quiere.
Ya no soy el pendejo de 25 años sin obligación alguna que se botó de su trabajo a ver qué le deparaba la vida. Ahora ya soy un tipo cuarentón que tiene todo lo que pudo haber deseado a nivel familiar y sentimental y que también ha tenido la suerte de poder trabajar en lo que le gusta. Pero hay ese cosito ahí que es como una astilla en el cerebro, algo que está clavado, una intención, la intención de construir algo.
En estos días presté atención a los tweets de un man al que le sigo por ya algún tiempo pero que por culpa del algortimo de Twitter no veía muy frecuentemente. Hace poco empecé a usar una extensión del browser que se llama Control Panel for Twitter que hace que el timeline vuelva a ser cronológico (evadiendo de alguna forma “mágica” el algoritmo de X [de hecho es tan mágico que parece demasiado bueno para ser cierto{ojalá no me estén robando mis datos o algo así}]) hasta hice un breve video de cómo funciona.
Tener el TL cronológico permitió que pare bola a lo que publicaba Lucas Lopatin (@llopatin en Twitter) y vi que tiene este Startup Studio que se llama Indie Build. Me resonó lo que publicaba porque justo hablaba de algo que se parece a mi ideal, lo que yo llamo “Empresa Tranquila”, puesto ahí en un término más vendedor, Indie Startup, y me metí en su página y vi este texto.
Nos inspiramos en la cultura Indie Hacker y las enseñanzas del bootstrapping para construir Startups junto a Founders de LATAM.
Y yo - momento, ¿indie hacker? - ya había leído muchas veces ese término en redes sociales pero no le había prestado atención. Por mi trasfondo lo relacionaba más con un hacker como de ciberseguridad que usaba herramientas específicas que lo catalogaban como indie (uno puede tener ese nivel de ignorar cosas que están ahí evidentes hasta que ya decide prestarles atención). Así que me fui a googlear y a preguntarle a la IA.
Resulta que soy un indie hacker.
No soy muy fan de usar etiquetas, en general toda etiqueta me termina cayendo mal o termina ya no ajustándose a lo que me hizo animarme a identificarme en un inicio, pero esta me cayó total y completamente bien. Un término que resume todo lo que estoy buscando (incluida la parte de generar más ganancias) y lo que ya he estado haciendo. Le da sentido hasta a mi intención de seguir publicando aquí y también me abre la mente y facilita la forma de buscar contenidos y cosas relacionadas a mi forma de pensar y a mi intención actual.
Me ayuda a que mi intención también sea más fácil de explicar. Al ser un término que ya ha ido mutando y madurando por casi una década ya le veo como algo más sustentado y que en muchas líneas va acorde a mi visión de las cosas.
Así que bueno, aunque suene un poco adefesioso, eventualmente cuando alguien me pregunte sí voy a decir que me considero a mí mismo un indie hacker y que eso sirva de vez en cuando para conversar de todas estas cosas que yo considero tan valiosas. En lo práctico a mí me va a servir para enfocarme y cuando en algún momento ya no tengo sentido será solo una novelería más, pero si en el camino esto me resulta útil, será gran cosa.
Si te gustan mis publicaciones, agradezco si consideras apoyarme en mi sitio de Buy me a coffee, posiblemente me tome un café o cerveza en tu honor.
¡Gracias por leer!
Eso. Y ya saben, si quieren recibir actualizaciones y recibir estas publicaciones en sus correos pueden suscribirse.

